7 de mayo de 2012

Contra-camino

Las vueltas del universo hacen de la vida un camino por recorrer, con todo lo que eso implica (menuda obviedad, ¿no?), piedras, saltos, baches; pero hay algo en ese camino que a veces nos pone mal, locos de ira, hay quienes lo solucionan rápido y hay quienes los estiran hasta el punto mismo en el que seguir caminando y estirarlo se convierte en un barranco sin fin: las bifurcaciones. No es para ser fatalistas pero, la forma de caminar también influye en como afrontamos esas contradicciones del camino, esas contradicciones que hacen a uno caminar por acá o caminar por allá.
Si camino por acá perderé esto, lo otro y lo aquello. Si camino por allá perderé esto otro, lo otro otro y lo aquello otro.
Si no camino me estanco, me quedó en el limbo mismo de las cosas, donde nada existe ni deja de existir. Si pierdo la paciencia camino más rápido y me pierdo del follaje que me ofrece el entorno por donde camino. Si decido caminar lento, el tiempo, viejo asesino, me pasa de largo y me deja desahuciado en medio de un camino añejado y sin sentido de ser.
Freno.
Empiezo a caminar de nuevo.
Las dudas no están saciadas, pero la realidad nos supera, me supera. Encontré en tu forma de caminar algunos pasos que me sirven, algunos otros que me llevan a mal traer, y encontré en mi forma de caminar un trastabilleo constante, sobre todo en las partes más rectas y en las que solo hay dos caminos a elegir. Y el camino sigue, parece interminable, y es lo lindo de caminarlo: descubrir todo lo que tiene para dar y mostrar, y embellecer...

Sin embargo, con todo lo malo y lo bueno, aprendí que lo lindo es caminarlo, pegarle a las piedras, tropezar con las más grandes (si lo hago con las pequeñas es por simple inutilidad), saltar, cantar, bailar, dibujar, oler, comer... este devenir hace lo que soy ahora, y lo que seré, y cuando llegue al final del camino diré: "No hubo nada más bello que transitar por esta senda, y si tendría otra oportunidad para transitarla, lo haría de la misma manera"