17 de febrero de 2012

Voces

-Ya no entiendo de lo que estás hablado- se dijo a si mismo.
Y así comenzaban sus conversaciones solitarias, como un loco por la calle tratando de escaparle a la realidad. Y no lo lograba che.
Fue un día que comenzó a delirar con una historia, una historia tan surreal que hasta el más desacomodado mentalmente se hubiese espantado de escucharla, sobre todo porque para crearla tuvo que tomar calles que antes no había ni hubiese querido pisar. Se desato las zapatillas y un par de cuadras después las dejó en la puerta de una casa abandonada. Sigue caminando. Se detiene... en la historia deja que el personaje principal (debe ser él, pero mis ojos no me permiten ver más allá de la piel de su cabeza), y ya no sé más. Lo veo levantarse, se dirige hacía mí.
Creo que fue ayer cuando empecé a escribir sobre la locura. Creo que es hoy cuando me di cuenta de que no entiendo de lo que estás hablando, pero sin embargo te voy a seguir escuchando, porque no me queda otra, creo...
Y seguía hablando solo, nadie más que yo lo veía, era un ser imperceptible. Tan imperceptible que lo perdí de vista.
-Ya no entiendo de lo que estás hablando- suena una voz a mi espalda, giro...
...
...
...
No hay nadie.