30 de marzo de 2011

Divagar es lo de menos

Cuanto tiempo pasó desde aquel minúsculo día, que se pasó como cualquier otro día. Su sensación era la de un vacío irreparable, que a causa de la desesperación que le causaba pensar que eso no se repetiría jamás de la misma forma a como lo había vivido. Por eso se sentó en la vereda y quedó colgado del cielo, como si una estrella le hubiese tirado una soga, o algo así; no sabía que le pasaba, o de por momentos lo recordaba, pero esa noche era confusa, su cabeza no estaba centrada. Luego tomó una piedrita, la alzó entre sus dedos, y con un movimiento suave la elevó hasta el cielo mismo, otra vez se tildó, hasta que (por supuesto) la piedra cayo sobre su cara atontada, dejándolo un poco más bobo de lo que estaba. Sin embargo, no sintió nada, solo cambió de rumbo su mirada y empezó a ver el pasó de la gente, frenética, a pesar de que era de noche, y la zona no era muy transitada. Él sabía que el miedo gobernaba los pasos de aquellos minúsculos seres que se creen dueños del mundo entero. ¡Ay! Pobres infelices, eso es lo que él pensaba, pero a la vez se sentía uno de ellos, porque creía firmemente que el podía poseer el universo entero, sí sí, enterito, todo para él. Nadie podría objetarle algo, claro está, por eso decidió hacerlo suyo. Fue en ese momento en el que se decidió a cambiarlo.
Nada mejor para un joven que cambiar el universo, creo yo; pero a la vez todos somos conscientes de que el universo no es más que algo que está en nuestra mente, a través de "imágenes" que nos "lo muestran". Empezó a dudar. Sudaba fuertemente, sus manos se movían sin cesar, no entendía lo que pasaba. Palabras salían de su boca, parecía una verborragia atroz de incoherencias súper-coherentes; nadie lo escuchaba, ahora no había nadie en la calle, digamos que la gente se espantó al ver tales movimientos similares a la forma de un tornado, acompañado del sonido del viento, traducido en palabras. Espero sentado. El momento no llegaba, ahí se daba cuenta que las cosas no podían repetirse una y otra vez.
Una presencia rara se notó por aquellos instantes, se dejó llevar por la delicadeza de su paso entre las hierbas, (por no decir esos pastizales sin cortar hace mucho tiempo) y encontró en su andar algo más que brillo, no sabía que era. No tenía las palabras para expresarlo. Tan acotado y vago es el lenguaje que solo se dejó llevar por esa tibia imagen en el frío otoñal. Nada podía hacer contra ella, su bobera era peor, sabía que era la persona indicada, la de ese momento, pero no sabía como corroborarlo, como hacer para que la otra persona también encuentre en su mirada aquel cruce espontáneo sin parpadeos. Inclemente es el viento que levanto su falda y dejo entrever ciertos encantos que él se imaginaba, pero que no hacían a la verdad del encuentro. La siguió lentamente. Se detuvieron.
Ese momento fue el frío el que pobló el mundo entero, digamos que el universo entero entró a una glaciación eterna. No había movimientos aparentes, solo una pequeña mueca en su mano, que podría interpretarse como un llamado, o no, quizás era señal de que debía alejarse. La tensión continuaba, en el urgía cierta necesidad que lo llevaba a apretar su entrepierna para evitar algún desastre que lo pusiera en vergüenza. Ella seguía allí como si el mar jamás mojara la orilla. Firme, dio un leve movimiento de cabeza. Él se estremeció. Sus ojos se aferraron a los de ella. El silencio borró sus rostros. La imagen se tornó obscura. Nadie sabe que ocurrió después de eso, solo un apagón, quizás.

17 de marzo de 2011

El final es lo que esta acabando

Cuando todo empieza y nada termina es cuando se crea una burbuja de cosas, cosas que ocupan un espacio y un tiempo determinado, elementos que nos comprueban la existencia de una vida "ocupada". Pero si todo terminase y nada empezase ocurriría lo contrario, la vida se llenaría con un vacío de cosas, la nada comprendería ese vacío. Entonces, ¿qué es lo que realmente sucede? ¿Qué pasa en estos momentos? Será que las cosas se llenan o se vacían, aunque en vez de vaciarse se llenarían de nada. Es como esto sucede, alguien (un ser) llena su vida, pero resuelve que esta atosigado de cosas que le llenan la vida, por lo tanto decide empezar a terminar algunas cosas, pero paulatinamente. Lo que no se dio cuenta al vaciar las cosas tan espaciadamente no se percató de que ese vacío iba a necesitar ser llenado con algo, con lo cual se fue dejando y dejando, y las cosas se sucedían y se escapaban, una tras otras. El momento preciado llegó, su vida se vació completamente, dejó de tener un sentido en si misma. Pero es que la vida no tiene sentido en si misma, la vida es la vida; Vivir solo cuesta vida, nada más.
Volviendo entonces: ¿qué representa la vida? Si es que luego necesito que ese vacío se llenase, y de a poco repitió la formula anterior pero a la inversa. Así se fue dando cuenta que las cosas no son nada más que lo que nosotros queremos que sean, y que el vacío o el "llenamiento" puede ser o no ser dependiendo de lo que el quisiera. Jamás responderemos a esas preguntas, a menos que logremos meternos en las circunstancias de cada persona en particular, es decir, que sepamos comprender porque sus sentimientos actuaron así. Pero, nos encontramos ante otro problema, ¿es el Hombre capaz de tener los mismos sentimientos ante las mismas circunstancias? A lo que me puedo responder que NO, pero por qué. Puede ser que hay circunstancias previas que nos condicionan previamente, con lo que la vida es un lineamiento de determinaciones. O no, el azar lo es todo, pero sin embargo la mente humana no parece ser azarosa, por lo menos hasta el punto que el Hombre mismo creó: la razón.
Es la razón la condicionante de cada pensamiento que hace el ser humano, aunque creo que esos que han hecho cosas más que innovadoras, las han pensado y hasta investigado en términos irracionales, porque la racionalidad deja lo establecido como está porque es lo que esta "bien". Digámoslo así, la mente humana ha sido moldeada por el mismo ser humano para que se siga un lineamiento de pensamiento, una lógica, etc. preestablecida. Así es como nacen leyes, normas de convivencia, y otras cosas que condicionan la vida humana al placer ajeno, todo muy racional y lógico, pero sin embargo contradictorio, ya que las libertades ya no son libertades, sino que son libertades determinadas, es decir, encuadradas en un margén de lo correcto, ético, moral, y otras sartas de cosas que otros pensaron por nosotros. ¿Hasta dónde somos libres en un sistema que ha sido sistematizado (valga la redundancia) por otras personas? ¿Qué tan libre puede ser una persona a la cual le enseñan qué decir, qué pensar, desde pequeños y que de grandes lo aceptan inconscientemente?
Podemos decir por lo pronto que la vida tiene un comienzo y un final marcado, el comienzo como el nacimiento, y final como la muerte, están determinadas esas cosas, por lo menos la última es inevitable, la otra (paradójicamente) determinada por otras personas (dos por lo menos) que vienen antes que nosotros. Por eso no dejemos que nos determinen lo que está en el medio. La vida es lo más preciado que podría haber, no se debe dejar que el miedo, la represión, el dolor nos mantengan a raya y nos hagan aceptar lo que nos venden. Solamente queda una sola forma de emancipación, la mental (duro proceso, si se me permite: arranque por apagar la televisión), ocurrida esta, y solo si esta ocurre, la emancipación total sera posible.
La emancipación del hombre será total o no será.