6 de octubre de 2011

¿Quién sos?

¿Qué tanto se pierde segundo a segundo?¿Qué tan rápido se puede ir todo lo que pensás irremediablemente al carajo?¿Qué tanto valés?¿Sos por vos mismo o sos porque los demás dicen qué o quién sos? Basta de mentirte, de mentirle al mundo: da la cara. No te atrevas más a pensar que sos un as, no te atrevas más a pensar que sos quien trajo la salvación a este lugar: primero porque no sos nadie, segundo porque ese lugar se esfumo. Tanto has defendido a tu Dios, que te olvidaste de los que tenías alrededor, tanto creíste en vos mismo que te pisotearon, te dieron vuelta como una media, y ahora sos un servidor más... mejor dicho, sos un siervo más.
He vuelto, más duro que nunca, dispuesto a reflotarme, a volver a luchar por todo lo que aprecio, por todo lo que deseo. Dejar de lado el oscuro placer, que no es más que una efímera (odio que tan bella palabra haya sido tan devaluada por gente como vos, que tan en vano la usa) satisfacción, que se voló, que se excitó y luego perdió su vigor. El poder te ama... ah no... vos amás el poder, el poder que alguna vez tuviste, pero que creo que lo perdiste: tan buenito, tan santo, tan tan tan tan... tantas palabras en vano. ¿Quién te crees que sos? Sos lo que haces, es decir, que en este momento sos nada... No te culpo, es el sistema que te corrompe, pero no te dejás ayudar... no sé.
¿Quién te hizo lo que sos?¿Desde cuándo sos lo que sos? No lo recuerdo: ni siquiera me acuerdo desde cuándo soy lo que soy, pero poco me importa indagar sobre tu procedencia, ya que veo tu condición actual, la entiendo: entiendo que te perdiste de todo por nada, entiendo que tu poder se voló, entiendo que ya no sé si me podrías entender. No soy nadie como para analizar quién sos, aunque hago algo más que vos creo que soy (ojo, no me subo a ningún caballo, los pedestales te los dejo a vos, en tu falsa felicidad), porque sé que hago más que vos, y no hago solo por mí, hago por los demás: por los demás sacrificaría mis placeres bacanales, que día a día puedo tener, dejándome un poco de vida para algún recoveco del fin de semana, en el cual ya no quiero hacer mucho, porque perdí, o invertí mis energías en alguien más.
Basta de hablar como si fuera un Don Juan, o el gran santo, no lo soy, soy tan imperfecto como vos, como él, como ella, como TODOS. Sé que jamás vas a leer esto, está muy lejos de tu alcance este espacio de expresión, que no es cerrado ni privado como vos, es público y abierto. Lo único que pido es que dejes tu fama de lado, y te acuerdes de lo que representas en este mundo, que los que realmente tienen el PODER no los vas a ver jamás, y jamás vas a ser como ellos. Pero creo que es difícil de entender, es comprensible. Abrí los ojos, tu ceguera es muy natural.

3 de octubre de 2011

Cambios en el La vida misma

Ante la muerte, lenta y dolorosa, de este espacio de expresión he estado tratando de reformularme el objetivo y el destino de este pequeño sitio. A decir verdad, no sé muy bien que es lo que puede depararle el destino. Solo sé que no quiero que termine de morir, necesito levantarlo con algo, darle vida, proyección, apertura, algo... algo se me debe ocurrir...
No encuentro muchas palabras, simplemente necesito darle más capacidad expresiva a todo esto... De ahora en más se convertirá en un espacio abierto a la comunidad, escribas o no, quieras expresar lo que quieras expresar... sólo lo mandás y plop: será publicado.
Además, como verán, elimine el estúpido símbolo de Copyright (©), ya que lo considero algo que priva a la libre expresión. Por eso de ahora en más empezaré a basarme en las normas del Copyleft: cualquiera puede redistribuir los textos aquí publicados con la simple acción de dar a conocer el autor, o si se lo modifica avisando de esto.
Sea bienvenido y libre a este espacio renovado... o pseudo-renovado.

29 de julio de 2011

Viviré volando II

Ya no sé cuanto es el tiempo exacto que pasó desde aquel vuelo hasta este por el cual estoy por abordar. No sé tampoco si son las mismas sensaciones las que me ahogan, o las que me hacen respirar; sé que sigo tirado en el mismo rincón que aquella vez, donde nada tiene sentido, y todo es razonable a la vez. Vueltas da mi cabeza en este momento, el chipi chipi no se ha ido, pero lo clarobscuro asume en mí, sea como sea... No siento nada más que el frío que pasa por mis ojos en esta noche helada, en la cual ya nada ha de aparecer al lado mio. Solo. ¿Estoy solo? No lo creo...
Divago, camino, doy vueltas por las paredes, y me vuelvo a sentar, todo es una calesita. Envuelto en sonidos, sigo escribiendo, y pienso en mañana, y pienso en ayer, los comparo, pero pienso en hoy, sólo es hoy, el resto es nada. Me cuesta creer en la gente y sus palabras, pero no dejo de ser un pequeño ingenuo y crédulo botija de ciudad. Me siento un Silvio Astier, tan genio y tan desgraciado, que no encuentra su lugar en el mundo, pero luego me freno y digo: ¿Qué tengo yo de genio? Cuanto mucho puedo escribir estas líneas, soy un genio a mi medida, pequeño, crédulo e ingenuo.
Que lejos estoy de todo aquello que alguna vez escribí, y me siento uno más, parte de la masa, esa hermosa y homogénea masa (pero tan heterogénea por dentro, lo necesario para funcionar correctamente, o a medias). El bazar de Wakeman & Fripp, que inconsistente que es todo, ¿no? "Un bazar sin tambor", ¿qué es eso? Ya no creo ni en mí. Me defraudé.
¿Volaré?¿Viviré volando?¿O sólo soy un delirio en la obscuridad? Quién sabe esto...
Dejó el caos y la catástrofe, me planto en el piso de nuevo... El lecho me espera para decirme que mañana será un gran día, duro, pero grande al fin. Espero, dejo de esperar, ansío, me vuelvo loco, frenético, al borde de la esquizofrenia...
Voy a tomar carrera, quiero volar, volar lejos, espero que el día que aterrice vea la pista para poder volver a despegar, porque esta vida merece ser volada. Por eso, y como hace meses, VIVIRÉ VOLANDO...

19 de julio de 2011

Delirio atemporal

Son las 18:10 hs. En una tarde gris escribo líneas negras, con un teclado negro, en un computador gris y negro. Las líneas divagan por el monitor que se posa en el tercer o cuarto estrato del escritorio. A su luz una pequeña, insípida y blanca camarita que pareciera que vigilara algo a mi izquierda.
Me giro y veo que lo que la cámara vigila es la estantería con libros, podría llamarse “biblioteca” pero no lo es, es quizás un amontonamiento de papeles y libros. Son las 18:11 hs. Reviso la estantería llena de libros, libros de colores, y libros opacos, oscuros, envejecidos por el paso de los años, esos años que amarillentan hojas de libros y vuelan las de los árboles.
Son las 18:12 hs. El tiempo comieza a volverse frenético. No me deja pensar, menos escribir, no pienso anotar cada minuto, pero… veo algo ante mí… es una humilde carpeta o humilde cuaderno, no se algo de eso es. Vuelvo a girarme, hay unos lentes estrambóticos en uno de los estantes, sobre unos discos de Rock Nacional. 18:14 hs.
Me detuve…
Abro ventanas, pero lamentablemente no son ventanas de verdad, no entra aire sino que la pantalla irradia luces de todos los colores para venderme algo nuevo.
Miro de nuevo los libros y los discos: allí están, tan presentes como siempre: Los Redondos y George Orwell, Mario Puzo y Luis A Spinetta…  Sumo y Homero, Fedor Dostoievski y Divididos. Todos allí, viéndome crecer, quienes me alimentaron. 18:18 hs (dicen los refranes de los crédulos que alguien habría de estar pensando en mí en este momento, no lo creo)
Fantaseo algo nuevo, decido dejar todo esto acá. Me perdí…
18:19 hs y contando… … … … ...

17 de junio de 2011

Ataque neuronal

En  viaje intergaláctico, en la pesadumbre de la inconsciencia, en el letargo eterno del alma, en el dios de lo onírico, en el estrepitoso mar del sur, en los sueños divinos de la eterna revolución y en la eterna revolución de los sueños.
En cada flan rotador, en cada destello de la mentira, en la mentira de cada destello, en la lucidez de verdad, en la verdad de la lucidez, que a la vez nos miente por siempre, diciéndonos que es perfecta, que es infalible. En cada movimiento de la materia, en cada segundo del eterno tiempo, y la mentira, y la verdad, las consecuencias. El delirio, la pasma, la canción de un amigo, el pelo que vuela enteramente, desde el cuero cabelludo al insensato viento de la colina. La colina llena de nieve, el sol cortando a la mitad la nieve, el hielo flotando en el aire y el mar hundido en la tierra. Lo negro de los agujeros, comiéndose a las personas que atraviesan su portones de dulce desaparición. De la nada a la nada, ¿y el medio?
Escapando por la delirante escalera, que no para de girar sobre sí misma, llegando a una ventanita que la airea y la ilumina durante el día y las noches de luna llena. El mito como distinción de lo extraño. La mentira, la verdad y la inconsistencia de la materia.
El cielo ardiente, la luna caída, la luz entrando en mis pupilas. La verdad "nada vale lo que cuesta, nada es lo que tiene por etiqueta". Todo flota de aquí para allá, rotando y dejando caer sus hermosas mentiras que nos dejan mejor. El día en los ojos, la noche en el cuerpo. ¿El sueño?
Voy y vengo, me siento y escribo, escucho. Tu secreto es la suerte del principiante, no puede fallar. Volvés, te vas, escapas, corres, volvés, te arrastras, te desplomas. El sueño, la eterna manifestación del deseo, y de lo oculto, y ... y ... Te quedás, dormís.
Se te acaba el papel de locutor, volvés, sentadito esperás, y ves la vida pasar.
Terminás, te dejaste ir, no volvés.... te decidiste a dejar todo para después...

27 de mayo de 2011

De aquí a allá

Partió rumbo a su casa, había sido un día largo, muy largo. Después de tantas horas en la fábrica decidió que sería conveniente comer algo por ahí antes de llegar a su casa para la cena.  Sí, había terminado muy tarde, más de 12 horas ahí adentro. De pronto descubrió que la mayoría de los lugares de la zona estaban cerrados, no entendía bien la situación, hasta que se dio cuenta de que era domingo, otro problema mayor. Camino hacia la parada del colectivo y mientras prendía un cigarrillo (vaya a saber uno de que marca era) empezó a mirar a su alrededor, la calle desolada, las casas como sin vida, era un día gris. Decidió caminar un poco, siguiendo la línea del recorrido por si, eventualmente, aparecía el micro que lo llevaba a su casa todos los días. Caminó por las extensas cuadras de piedra hasta que llego a una intersección completamente tapada por el agua, "imposible pasar" pensó, así que volvió una cuadra hasta la anterior parada. Creyó que era conveniente fumarse otro cigarrillo puesto que el transporte no llegaba, y esto de que tener que trabajar los domingos, y encima esperar el colectivo casi una hora lo irritaba bastante, sobre todo sabiendo que  le quedaba más de una hora más de recorrido hasta su casa. Bien, el tipo vivía lejos del trabajo, era fumador, impaciente (sobre todo), pero más que todo esto era un militante de la vida; se había decidido a no dejar que nada se interponga entre él y su felicidad, que a  la vez el veía que era la felicidad de su cónyuge, novia, o como te guste llamarle (claro está que no estaba casado, descreía mucho de las instituciones, sobre todo de la iglesia). La espera se hizo larga y la noche era cada vez más pesada, el crudo invierno marplatense no le sentaba muy bien a esté santiagueño que hacía diez años que vivía en esta ciudad.
Eran más de las ocho y media, el hambre empezaba a sacarlo de quicio, el colectivo que no llegaba, los gritos del gerente que le seguían dando vueltas en la cabeza, la inseguridad de no saber si su mujer estaba ya cocinando, el frío-garrote que penetraba su espalda por el sudor, el ruido de las máquinas zumbándole los timpanos. Era un tipo resistente. ¿Cómo hacía para soportar tantas cosas a la vez este tipo? Se preguntarán. Pues, es simple, detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, y ella lo sacaba de la rutina todo el tiempo, sus hijos eran otra fuente de alimentación para su felicidad, sobre todo cuando se portaban mal, porque le hacía recordar (y sin nostalgia) su infancia. Y eran estas pequeñas cosas las que lo llevaban a levantarse todos los días a pelear contra el gran Titan, el sabía muy bien que algún las cosas serían mejor, que el gran Titan iba a caer. Era un soñador. Pero, su nerviosismo lo hacía exacerbar cuando las cosas no iban como él quería. Era un tipo digno. Nunca pasó por encima de nadie, así eso le valiese caer en desgracias repetidas veces, porque así lo ordena ÉL.
Ahora, el colectivo parecía asomarse por entre la oscuridad de aquellos descampados y esa noche nublada de aquel julio marplatense. Nuestro amigo esperaba ansioso, tiró su tercer cigarro al suelo. Pero de pronto advirtió que la luz se quedaba quieta, inmóvil.
-¡¡¿Otra vez? Pero... LA PUTA MADRE!!- gritó desaforado.
Era claro que no podía estar en peores condiciones, sus pensamientos le dieron una respuesta: sí, podrías estar peor. Tenía suerte, porque ese día el viento venía del sudoeste, era frío y más bien seco, lo que dejaba de lado la posibilidad de una tormenta, a pesar de que en el cielo no se veía una estrella ni siquiera si te levantabas por encima de las nubes. Las luces se apagaron. Empezó a temblar del frío, a pesar de que hacía diez años que vivía en Mar del Plata no se había acostumbrado aún al frío de julio. Se puso algo nervioso, decidió caminar hacía donde parecía estar el micro. Empezó a correr para entrar en calor, llegó hasta donde el había avistado el colectivo, y nada. No sabía que pasaba. Empezó a temblar, pero ahora de miedo. Era valiente. Pero en ese momento entró en pánico, más que por el miedo, fue por saber que algo estaba mal, y que todo le salía mal aquel domingo. Decidió caminar hacia la avenida más cercana, ni siquiera se acordaba el nombre de muchas de las calles, pero tenía que cruzar ese "laguito" que había en la esquina.
Pasó, y llegó a la avenida, estaba algo apagada. Vio que venía un colectivo (la mayoría de los colectivos que pasaban por allí lo dejaban a tiro para ir a su casa), y cuando se dispuso a pararlo... el colectivo pasa por un charco y lo moja completamente.
Definitivamente no era su día.

23 de abril de 2011

Carta a un desconocido

Entre la nada y el todo.

Estar entre la nada y el todo, como parte de algo que ni siquiera sabemos que es. Ser quienes creemos que somos, o lo que realmente ven que somos, ser alguien, o no ser nadie, mejor dicho: no ser. Podés decir muchas cosas, que jamás alguien te va a oír, o no decir nada, y que todo el mundo te este escuchando; podés arrancarte la piel a gritos, derribar paredes a puñetazos, putear por lo alto o por lo bajo, resignarte o seguir luchando; pero nada de eso tiene validez si no sos algo. ¿Quién sos para el mundo cuando el mundo está derrumbándose y no le prestas atención? Sos un hijo de puta, acá, en Hawaii y en la China comunista. Podrás creerte el dueño de la verdad, el "deschabetador" de las cosas, de los hechos, pero si no sabés manejar la información que tenés, no sos nadie. Vas a ser un ente, o sos la nada, que es no ser, no sos consciente de lo que sos, no existis, sos un cero a la izquierda, para él, para ella, para ese otro, para esa otra, para todos, hasta para vos mismo no sos nadie.
¿Encontraste alguna vez la respuesta a la pregunta, la solución al problema? Yo creo que no. Creo que sos un perdido eléctrico (sí, otra vez el Indio es la inspiración en forma de aforismo), un pedazo de nada, en un mundo hecho de nada, en donde todo lo perdés a causa de no ganar nada más que odio, repulsión, la revolución dónde está, pues entonces me pregunto. Si no podés revolucionar tu cerebro como pretendés revolucionar un mundo entero, ni siquiera vas a poder revolucionar la mierda que pisas, porque, básicamente, no tenés la capacidad de cambiar nada. Y es así... o te revelás o te consumís, y vos solo te consumís lentamente.
Algún día, quizás, entiendas que muchas cosas no pasan por vos, y que las que sí pasan por vos, las tenés que tratar con cuidado, pero veo, evidentemente que sos el cabezadura de siempre, hombre vacío de todo, vacío de ser hombre. Dichas estás violentas palabras a un tercero que algún día conoceré, me doy cuenta de que todo es tan simple, si lo mirás desde tu cama o de tu sillón y que cuando está ahí es más complejo que vos mismo, no es que quiera extenderme más en este relato contra alguien que se porta mal (y los hay muchos en este mundo) y no lo reconoce. Pero quiero finalizar diciendo una sola cosa más: yo no soy quien para decir que es lo que tiene que hacer o decir, así, que haga su vida, pobre infeliz (a mis ojos, claro está).
Suerte en tu vida. Adiós.

Firman: Todos y nadie a la vez.

30 de marzo de 2011

Divagar es lo de menos

Cuanto tiempo pasó desde aquel minúsculo día, que se pasó como cualquier otro día. Su sensación era la de un vacío irreparable, que a causa de la desesperación que le causaba pensar que eso no se repetiría jamás de la misma forma a como lo había vivido. Por eso se sentó en la vereda y quedó colgado del cielo, como si una estrella le hubiese tirado una soga, o algo así; no sabía que le pasaba, o de por momentos lo recordaba, pero esa noche era confusa, su cabeza no estaba centrada. Luego tomó una piedrita, la alzó entre sus dedos, y con un movimiento suave la elevó hasta el cielo mismo, otra vez se tildó, hasta que (por supuesto) la piedra cayo sobre su cara atontada, dejándolo un poco más bobo de lo que estaba. Sin embargo, no sintió nada, solo cambió de rumbo su mirada y empezó a ver el pasó de la gente, frenética, a pesar de que era de noche, y la zona no era muy transitada. Él sabía que el miedo gobernaba los pasos de aquellos minúsculos seres que se creen dueños del mundo entero. ¡Ay! Pobres infelices, eso es lo que él pensaba, pero a la vez se sentía uno de ellos, porque creía firmemente que el podía poseer el universo entero, sí sí, enterito, todo para él. Nadie podría objetarle algo, claro está, por eso decidió hacerlo suyo. Fue en ese momento en el que se decidió a cambiarlo.
Nada mejor para un joven que cambiar el universo, creo yo; pero a la vez todos somos conscientes de que el universo no es más que algo que está en nuestra mente, a través de "imágenes" que nos "lo muestran". Empezó a dudar. Sudaba fuertemente, sus manos se movían sin cesar, no entendía lo que pasaba. Palabras salían de su boca, parecía una verborragia atroz de incoherencias súper-coherentes; nadie lo escuchaba, ahora no había nadie en la calle, digamos que la gente se espantó al ver tales movimientos similares a la forma de un tornado, acompañado del sonido del viento, traducido en palabras. Espero sentado. El momento no llegaba, ahí se daba cuenta que las cosas no podían repetirse una y otra vez.
Una presencia rara se notó por aquellos instantes, se dejó llevar por la delicadeza de su paso entre las hierbas, (por no decir esos pastizales sin cortar hace mucho tiempo) y encontró en su andar algo más que brillo, no sabía que era. No tenía las palabras para expresarlo. Tan acotado y vago es el lenguaje que solo se dejó llevar por esa tibia imagen en el frío otoñal. Nada podía hacer contra ella, su bobera era peor, sabía que era la persona indicada, la de ese momento, pero no sabía como corroborarlo, como hacer para que la otra persona también encuentre en su mirada aquel cruce espontáneo sin parpadeos. Inclemente es el viento que levanto su falda y dejo entrever ciertos encantos que él se imaginaba, pero que no hacían a la verdad del encuentro. La siguió lentamente. Se detuvieron.
Ese momento fue el frío el que pobló el mundo entero, digamos que el universo entero entró a una glaciación eterna. No había movimientos aparentes, solo una pequeña mueca en su mano, que podría interpretarse como un llamado, o no, quizás era señal de que debía alejarse. La tensión continuaba, en el urgía cierta necesidad que lo llevaba a apretar su entrepierna para evitar algún desastre que lo pusiera en vergüenza. Ella seguía allí como si el mar jamás mojara la orilla. Firme, dio un leve movimiento de cabeza. Él se estremeció. Sus ojos se aferraron a los de ella. El silencio borró sus rostros. La imagen se tornó obscura. Nadie sabe que ocurrió después de eso, solo un apagón, quizás.

17 de marzo de 2011

El final es lo que esta acabando

Cuando todo empieza y nada termina es cuando se crea una burbuja de cosas, cosas que ocupan un espacio y un tiempo determinado, elementos que nos comprueban la existencia de una vida "ocupada". Pero si todo terminase y nada empezase ocurriría lo contrario, la vida se llenaría con un vacío de cosas, la nada comprendería ese vacío. Entonces, ¿qué es lo que realmente sucede? ¿Qué pasa en estos momentos? Será que las cosas se llenan o se vacían, aunque en vez de vaciarse se llenarían de nada. Es como esto sucede, alguien (un ser) llena su vida, pero resuelve que esta atosigado de cosas que le llenan la vida, por lo tanto decide empezar a terminar algunas cosas, pero paulatinamente. Lo que no se dio cuenta al vaciar las cosas tan espaciadamente no se percató de que ese vacío iba a necesitar ser llenado con algo, con lo cual se fue dejando y dejando, y las cosas se sucedían y se escapaban, una tras otras. El momento preciado llegó, su vida se vació completamente, dejó de tener un sentido en si misma. Pero es que la vida no tiene sentido en si misma, la vida es la vida; Vivir solo cuesta vida, nada más.
Volviendo entonces: ¿qué representa la vida? Si es que luego necesito que ese vacío se llenase, y de a poco repitió la formula anterior pero a la inversa. Así se fue dando cuenta que las cosas no son nada más que lo que nosotros queremos que sean, y que el vacío o el "llenamiento" puede ser o no ser dependiendo de lo que el quisiera. Jamás responderemos a esas preguntas, a menos que logremos meternos en las circunstancias de cada persona en particular, es decir, que sepamos comprender porque sus sentimientos actuaron así. Pero, nos encontramos ante otro problema, ¿es el Hombre capaz de tener los mismos sentimientos ante las mismas circunstancias? A lo que me puedo responder que NO, pero por qué. Puede ser que hay circunstancias previas que nos condicionan previamente, con lo que la vida es un lineamiento de determinaciones. O no, el azar lo es todo, pero sin embargo la mente humana no parece ser azarosa, por lo menos hasta el punto que el Hombre mismo creó: la razón.
Es la razón la condicionante de cada pensamiento que hace el ser humano, aunque creo que esos que han hecho cosas más que innovadoras, las han pensado y hasta investigado en términos irracionales, porque la racionalidad deja lo establecido como está porque es lo que esta "bien". Digámoslo así, la mente humana ha sido moldeada por el mismo ser humano para que se siga un lineamiento de pensamiento, una lógica, etc. preestablecida. Así es como nacen leyes, normas de convivencia, y otras cosas que condicionan la vida humana al placer ajeno, todo muy racional y lógico, pero sin embargo contradictorio, ya que las libertades ya no son libertades, sino que son libertades determinadas, es decir, encuadradas en un margén de lo correcto, ético, moral, y otras sartas de cosas que otros pensaron por nosotros. ¿Hasta dónde somos libres en un sistema que ha sido sistematizado (valga la redundancia) por otras personas? ¿Qué tan libre puede ser una persona a la cual le enseñan qué decir, qué pensar, desde pequeños y que de grandes lo aceptan inconscientemente?
Podemos decir por lo pronto que la vida tiene un comienzo y un final marcado, el comienzo como el nacimiento, y final como la muerte, están determinadas esas cosas, por lo menos la última es inevitable, la otra (paradójicamente) determinada por otras personas (dos por lo menos) que vienen antes que nosotros. Por eso no dejemos que nos determinen lo que está en el medio. La vida es lo más preciado que podría haber, no se debe dejar que el miedo, la represión, el dolor nos mantengan a raya y nos hagan aceptar lo que nos venden. Solamente queda una sola forma de emancipación, la mental (duro proceso, si se me permite: arranque por apagar la televisión), ocurrida esta, y solo si esta ocurre, la emancipación total sera posible.
La emancipación del hombre será total o no será.

16 de febrero de 2011

La risa del peón

-En cuanto a tu falta de interés no tengo mucho para decir, solo sé que de ahora en más va a ser difícil la relación.- dijo ago preocupado.
-Por mí no tengo problema, sabés que yo solo estoy aquí con un propósito; solamente quiero el trabajo, yo cumplo, y a fin de mes vos debés cumplir.- respondió en tono tranquilo.
-Probablemente tengas razón, así que vuelve a lo tuyo y no te quiero ver metido en esta sala hasta que se termine el mes, ¿entendido?
No hubo respuesta del otro lado, ya que él se había retirando antes de que el patrón hiciera la pregunta. Por lo que así volvió a su casa y se sentó en la mesa de la cocina, esperó hasta que el agua hirvió; segundos después apareció su mujer, con quien había jurado no separarse jamás, pero tampoco habrían de casarse. Fue él esta vez quién sebó los mates, ya que sabía que ella iba a tener una noche agotadora en su trabajo, puesto que era sábado, y los salones de comida se llenan los fines de semana, claro esta. Hasta el tercer mate no se dirigieron palabra, ella todavía tenía los ojos pegados, prácticamente y él no paraba de reflexionar acerca de lo acaecido en el trabajo, lo que había sucedido previo a esa discusión. Fue entonces cuando ella rompió el silencio, se limitó a decir:
-Veo que no te ha ido muy bien en el trabajo, ¿pasó algo en especial?
No hubo respuesta del otro lado, solía ser un hombre de pocas palabras, y sabía no malgastarlas. Era tan preciso en cada palabra que digamos que si fuese un lanzador de cuchillas cirquense dejaría las ropas del "blanco" cortadas, pero la piel intacta. Esto quizás se debía a que su padre siempre le enseño a ser una persona concisa, que vaya al grano, transparente. Ella comprendió que se trataba de algo muy importante, porque el solo lo hablaría cuando estuviese solucionado, no era especulador, y su mujer conocía muy bien sus mañas.
Eran cerca de las tres de la tarde, faltaba mucho para que la bella señora se vaya a trabajar, decidió cocinar algo liviano, pues, cuando ella se fuera la siesta sería inminente. Durante los preparativos, él se le acerco por la espalda, la abrazó fuertemente por la cintura, suspiró en su oído tan suavemente que el aleteo de un pájaro que se había metido por la ventana se sentía más cercano. Luego tomo su mano y la apoyo sobre su robusta cara, pinchuda porque se había afeitado el día anterior y ya tenía bastante barba de nuevo. Lentamente la giro y le entregó un beso tan apasionado como si fuese caído de un sexto, o séptimo piso directo a su boca; fue cuestión de segundos para que ella estuviese montada en la mesada ya sin su ropa, y el estuviese lamiendo cada parte de su cuerpo. Por la pasión que acarreaba ella sabía que había discutido, por lo que lo del trabajo era serio, se limitó a gozar y a sentir el placer recorrer su cuerpo. Para cuando el fuego creció todo empezó a alborotarse, sus gemidos parecían rugidos de un león hambriento que no veía una presa hacía mucho tiempo. Ella parecía cantar como una sirena en aquella danza de lujuria.
Ni bien ella se fue a trabajar, el se echó a dormir, sentía que una gran parte del él volvía a pertenecerle. Pero seguíase sintiendo atontado por aquel suceso. Y fue entonces cuando recordó el papel que vino desde la otra sala hasta la suya, y se echó a reír como un desquiciado; si alguién hubiese estado a su lado habría tratado de huir lo más rápido posible. Fue entonces cuando la habitación se torno oscura, su risa más grave, y su cuerpo tomaba una tonalidad más viva. Todo su ser parecía endemoniado, pero no era esa la palabra exacta para describirlo. Se calmó y empezó a sollozar mientras terminaba de reír. Decidió levantarse, cocinarse algo, y dormirse temprano, iba a tener que recoger a su esposa a eso de las cuatro treinta o las cinco, dependiendo de la cantidad de gente que hubiera.
A la mañana siguiente fue al trabajo, tomó su puesto, encendió la máquina que operaba y comenzó a trabajar. De un momento a otro se escuchó una voz:
-No quiero volver a verte por esta sala.
Y sentía haber escuchado ese tono de voz en otro momento, claro está que era su jefe, pero esta vez no le hablaba a él sino a otro peón. Algo dentro suyo hizo que volviese a cometer el "error" del día anterior. Tomó el arma que estaba debajo de la máquina, se acercó a la oficina, y esta vez dio en el blanco.