13 de abril de 2010

Del pequeño bote en el Mar Obscuro del Sur

Hablaban de ser felices, hablaban de lo poco que tendría que durar la tristeza, hablaban de lo bueno y lo malo que es el amor, hablaban de que todo estaba hecho para probarnos, quizás. Soledad, dolor, tristeza, felicidad, satisfacción, seguridad, todo tan contrapuesto, todo malambo para bailar. Cada segundo: una pregunta; cada minuto: una respuesta; cada hora: una duda; cada día: una certeza. Las cosas giraban a su alrededor, su corazón palpitaba como ninguno, su mente flotaba en una nebulosa de sensaciones y sentimientos. Sabía que no tenía tiempo en su mente para acomodar los estantes, la biblioteca se venía abajo y cada libro que caía hacía a cada problema más complicado; era como un círculo vicioso, el principio era el fin, pero el fin era el principio de otro ciclo, y más que un círculo vicioso era un remolino vicioso, que absorbía todo para aumentar de tamaño. La bomba explota cuando el tiempo se acaba, los misiles estallan cuando golpean al objetivo, y el vaso simplemente se derrama cuando una gota lo rebalsa. El quiebre que da la regla cuando no se la puede seguir doblando era similar a todo.
¿Qué es lo que quieren de mí? Se preguntó David alguna vez porque no sabía el por qué de todos los acontecimientos. Nunca estuvo tan lejos del umbral como esa vez, nunca se sintió tan atraído por el dolor como en ese lugar, nunca, pero nunca, estuvo así. Era todo nuevo, lo es, y lo será. Nada se repite, todo es nuevo, pero los sentimientos, quizás vuelvan a ser lo mismo. Reventar una pared no es la solución, no, pero es abrir una puerta quizás... ¿quién lo sabe? Nadie puede tener la certeza, porque es algo que excede al pensamiento racional, es, quizás, algo más experimental por lo que los métodos y los resultados nunca serán idénticos en dos personas diferentes. Quizás todo empiece a explotar, como una bomba termonuclear, o quizás florezca el sol y la luna vuelva a ser tan brillante y tan hermosa como siempre.
Algo está por venir, es cuestión de esperar, pero mientras tanto suceden otras cosas, ínfimas para la realidad, importantes para su ser. Tan lleno y tan vacío a la vez, tan redondo y tan cuadrado como las mismas oposiciones de su vida. Cada camino implica ciertas piedras, que se pueden saltar, esquivar o a alguien se le puede ocurrir correrlas del camino. Todo carece de sentido cuando se habla de uno solo, de si mismo, pero a él le cuesta afrontar sus problemas de manera grupal. Su mente está atada a un sin fin de problemas, solucionarlos, es también un problema, pero ya no está solo, estamos todos en naufragar.

3 comentarios:

  1. ¡Qué hermoso texto Facu! Muy lindo, la verdad :)

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  2. haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay muy lindo. Yo creo que hay demasiadas cosas lindas como para creer que todo será negro. Me quedo con esto: o quizás florezca el sol y la luna vuelva a ser tan brillante y tan hermosa como siempre.

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