23 de abril de 2010

A punto de acabar

Otra dimensión, escapar. Un segundo, explotar. Un deseo, llegar. Una solución, ¿hay? El aire esta raro, es como si otras sustancias, que no son normales, lo invadieran. Una esencia rara atrapa a todo lo que flota en el aire, es tan difuso ver que ya no puede caminar. Ya no solo están sus piedras en el camino, sino que el aire se vició de piedras ajenas, por eso está tan oscuro y pesado. El momento que tantos esperaban llegó, el desalojo de la sangre propia está cerca, tan cerca que el sabor de ella se siente en sus labios. De un instante al otro la luz aparece y desaparece, pero es confusa... ¿es una guía o una trampa? De todas formas ya no sabe por donde pisar, porque no logra divisar la línea del camino, ese que él eligió.
El espacio que hay entre el destino final y él no es muy amplio, como el de cualquier otra persona, pero es necesario ser preciso en cada instante, en cada milímetro de ese espacio, para aprovechar lo mejor posible el camino. No nos alcanza el hecho de llegar, es poco, es nada quizás. ¿Amistad?¿Amor?¿Yo?¿Tu?¿Él?¿Qué no plantearse a esta altura del viaje? Todo está librado al azar, por suerte que ya lo eligió así. Y todo esto es tan ínfimo en cierto punto que debería dejar la bobera de lado.
"Basta, basta, basta, BASTA", la cabeza va a explotar. La máquina no da para más. El tren está a punto de descarrilar. Si no es capaz de controlar esto, lo que vendrá será letal. Un punto final.

13 de abril de 2010

Del pequeño bote en el Mar Obscuro del Sur

Hablaban de ser felices, hablaban de lo poco que tendría que durar la tristeza, hablaban de lo bueno y lo malo que es el amor, hablaban de que todo estaba hecho para probarnos, quizás. Soledad, dolor, tristeza, felicidad, satisfacción, seguridad, todo tan contrapuesto, todo malambo para bailar. Cada segundo: una pregunta; cada minuto: una respuesta; cada hora: una duda; cada día: una certeza. Las cosas giraban a su alrededor, su corazón palpitaba como ninguno, su mente flotaba en una nebulosa de sensaciones y sentimientos. Sabía que no tenía tiempo en su mente para acomodar los estantes, la biblioteca se venía abajo y cada libro que caía hacía a cada problema más complicado; era como un círculo vicioso, el principio era el fin, pero el fin era el principio de otro ciclo, y más que un círculo vicioso era un remolino vicioso, que absorbía todo para aumentar de tamaño. La bomba explota cuando el tiempo se acaba, los misiles estallan cuando golpean al objetivo, y el vaso simplemente se derrama cuando una gota lo rebalsa. El quiebre que da la regla cuando no se la puede seguir doblando era similar a todo.
¿Qué es lo que quieren de mí? Se preguntó David alguna vez porque no sabía el por qué de todos los acontecimientos. Nunca estuvo tan lejos del umbral como esa vez, nunca se sintió tan atraído por el dolor como en ese lugar, nunca, pero nunca, estuvo así. Era todo nuevo, lo es, y lo será. Nada se repite, todo es nuevo, pero los sentimientos, quizás vuelvan a ser lo mismo. Reventar una pared no es la solución, no, pero es abrir una puerta quizás... ¿quién lo sabe? Nadie puede tener la certeza, porque es algo que excede al pensamiento racional, es, quizás, algo más experimental por lo que los métodos y los resultados nunca serán idénticos en dos personas diferentes. Quizás todo empiece a explotar, como una bomba termonuclear, o quizás florezca el sol y la luna vuelva a ser tan brillante y tan hermosa como siempre.
Algo está por venir, es cuestión de esperar, pero mientras tanto suceden otras cosas, ínfimas para la realidad, importantes para su ser. Tan lleno y tan vacío a la vez, tan redondo y tan cuadrado como las mismas oposiciones de su vida. Cada camino implica ciertas piedras, que se pueden saltar, esquivar o a alguien se le puede ocurrir correrlas del camino. Todo carece de sentido cuando se habla de uno solo, de si mismo, pero a él le cuesta afrontar sus problemas de manera grupal. Su mente está atada a un sin fin de problemas, solucionarlos, es también un problema, pero ya no está solo, estamos todos en naufragar.