6 de febrero de 2010

Botija de ciudad

Bañado en su propia estupidez él se queja de muchas cosas, pero no se da cuenta de todo lo que hizo mal. Una mujer, un amigo, un deseo, todos sus fracasos lo inundan en lo hondo poco a poco, sabe que no esta lleno, ni por un poquito, que a su vida le falta mucho. Deshonrado de si mismo, no consigue nunca sus objetivos cuando el lo desea, y muchas veces lo manifestó de forma errónea, un grito, un llanto, insulto al aire. Todos sus movimientos, efímeros, como la luz de un fósforo se encienden y apagan en un abrir y cerrar de ojos. Su dolor a veces crece, a veces se esconde, pero él nunca sabe si se lo podrá quitar de encima, tema difícil de afrontar. Las caricias que recibe no las siente ya, o quizás ya no reciba caricias de nadie, eso lo atormenta más. Cuando por las noches suda del calor lo único que puede hacer es pensar, pero su cabeza esta demasiado atosigada como para procesar información.
Nunca va a saber si la realidad es su imaginación y lo que imagina es verdad, porque los cuerpos entran y salen de esta habitación como las hojas que vuelan en un parque de Mayo. Todo lo que se debe, y todo lo que debe quiere pagarlo, pero a veces no sabe como, y le busca un "por qué" a su fracaso, pero no lo encuentra. Quisiéramos saber cuanto tiempo durará su pena, pero solo él va saber ponerle fin a todo esto, él sabrá cuando todo va a estar finalizado, cuando su ser este lleno, cuando todo a su alrededor. "¡Basta!", grita a veces, sin darse cuenta de que su grito lo oyen miles de personas, se acuesta solo en su lugar para pensar. Cuando se da vuelta encuentra a alguien que lo mira complaciente, con felicidad y preocupación. Su esmero por escuchar le dio la capacidad de hablar con serenidad, a pesar de sus gritos desgarradores de (¿inusual?) impotencia.
Al haber descubierto a esas personas que lo escuchaban como él a los demás, se dio cuenta de que la vida no está plagada de problemas personales, que existen otras cosas más importantes, de las cuales uno se puede preocupar. Cuando ese click golpeó su cabeza abrió los ojos, y vio que a su alrededor existían millones de cosas por las cuales preocuparse un poco más. También vio que la vida no solo es una tragedia y un drama, sino que también puede haber comedia, que te de nuevas ganas y energía. Encontró que el presente no es lo único con problemas, sino también el pasado, y sin embargo aquí estamos, tal vez, sobreviviendo. Un gran humorista alguna vez le dijo: "No te tomes tan en serio la vida, al fin y al cabo, no vas a salir vivo de ella.". Frase que a veces utiliza para consolarse, y que usa también para dar una moraleja a esa gente que solo piensa en si misma.

3 comentarios:

  1. me gustó, pero la frase final no me conforma..

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  2. Hola! Me gustó mucho lo que escribiste, tanto en este como en los otros post más antiguos, me colgué un buen rato leyendo! Pero quise comentar en este, más allá de porque sea el último texto que subiste, por el hecho de haberme sentido identificada con el "botija", desde hace un tiempo que no hago más que lamentarme por lo perdido, pero es cierto, la desgracia propia a veces es insignificante comparada con la ajena, entonces cuando nos ponemos a pensar lo que sufren los demás nos damos cuenta que nos preocupamos por cosas que no valen la pena...
    Excelentes tus textos!

    http://ahogadadeerazon.blogspot.com

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  3. que pasa con estos blogs que no reviven?

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