1 de diciembre de 2009

El futuro llego

Un tiempo, eso es lo que me dijeron, solo un tiempo. No sé si podría esperarlo, pero que más da. Viaja feliz, el paisaje lo acompaña, lo lleva suavemente por el prado, lo eleva fuertemente por la colina, nada lo detiene. Un minuto, y el tren para. La siguiente parada no sé como se llama, solo se que está lejos, y no muchos se van a bajar. Cada vez estamos más apretados, pero felices, o creyendo serlo. El tren avanza las maderas que se colocan entre los rieles tiemblan al oírlo llegar, feroz avanza y no se detiene.
El tren arrimaba a la siguiente estación, y una señora subió llorando, no paraba de llorar. El viaje seguía y ella seguía hundida en su llanto, no quería oír a nadie. De pronto una voz se escucha desde afuera, un hombre venía persiguiendo el tren, cuando lo vio se alegró, pero era todo confuso, porque él ya no tenía fuerzas para seguir corriendo, y ella volvió a romper en llanto. No lo toleraba, me acerque a ella y le pregunte que le pasaba, pero no respondía, estaba inmutada por el dolor. Quise abrazarla pero no me dejó, unas palabras de consuelo no alcanzaban, creía que ya nada tenía arreglo. Pero nos conocimos, y tomamos confianza el uno con el otro, ella casi que había olvidado su pasado, pero le dije que no lo haga, pero que no echase a llorar de nuevo. Así viajamos, contando nuestras pequeñas historias de vida.
El viaje era largo, ya me aburría, pero esta nueva compañía me ayudaba a llevarlo mejor. Fue lo mejor que me pasó en ese momento, no tenía nada mejor, mis pertenencias habían sido olvidadas en un vagón al fondo, donde no me importaba mucho que estuvieran. Quise robarle un beso pero ella me lo negó, y me dijo "Me voy, adiós". Todo quedó encerrado en esas tres palabras y ese suspiro entre la segunda y la tercera. El vacío me llenó, la pena me invadió, nadie lo quiso creer, pero fue real. Se que todavía está en el tren, compartiendo historias con otros, y yo sigo buscando una nueva amiga con quien charlar.
El final del viaje se acerca, no quiero llegar todavía, aunque a veces si lo quisiera. Pero ahora todo es más interesante, ella me enseño que no debo buscar un solo camino, si no que explorar el campo puede traer mucho arroz de recompensa. Solo, en las últimas estaciones, no quiero estar solo.

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